Taller de diseño participativo jardines Urenda

El sábado 21 de noviembre emprendimos nuestra primera experiencia en un taller de diseño participativo con la asociación de vecinos de Turó de la Peira. Entre la expectativa y el entusiasmo de que todo salga bien se fue preparando la jornada, la única certeza era que queríamos hacer la experiencia, el desenlace era incierto. Personalmente di un respiro al ver el aforo con 14 a 15 personas, ya que por ser la primera vez no quiero imaginar si las predicciones optimistas del grupo sobre la asistencia de 50 participantes hubieran sido realidad.La idea principal era abrir un espacio de reflexión y consenso entre los vecinos que se materialice en propuestas grupales e individuales de ell@s mism@s sobre los Jardins Urenda.

Al margen de los aciertos y desaciertos, no quisiera detenerme en los hechos objetivos de la mañana ya que creo más pertinente e interesante compartir las reflexiones y sensaciones que motivó.

Pues la realidad superó la teoría, así el taller no haya sido representativo reafirmó algunas reflexiones previas del grupo sobre el modelo de intervención urbana. Es cierta la necesidad del desarrollo formal y de confort de la ciudad, pero ello debería estar supeditado y ser el resultado de la construcción y desarrollo del contenido social. Esta reflexión quedó visible en el taller, a pesar que el concurso FAD promovía como uno de los temas principales de diseño no solo la creación de elementos embellecedores sino que doten de sombra al espacio, obviamente temas reales a resolver, nos resultó mas trascendente un transfondo de mayor envergadura como son los conflictos intergeneracionales e interculturales entre los habitantes del barrio en permanente confrontación así como el sentido de no pertenencia del espacio público en mención, todo ello generaba en los vecinos, tal como se refleja también en las encuestas un espacio frío, triste, solitario, etc, o como dijo algún vecino mas explícito: “vaya mierda de espacio”, y presumimos que todo ello no se debe solo por la falta de sombra en verano.

En líneas generales el taller dejó dos sensaciones distintas una de satisfacción de haber logrado las propuestas de los vecinos materializadas en dibujos y otra de desaliento por no haber conseguido mayor conexión con ellos y que entendieran la importancia del diálogo y consenso que pretendíamos fomentar. Aun así la evaluación la dejo como positiva ya que al margen de estas dos sensaciones, el taller fue productivo para el grupo, abriéndonos a un mundo nuevo y desconocido para muchos de nosotros, llenándonos de dudas, de búsqueda de mas opciones y de intentar fortalecer nuestras ganas de apostar por este camino que aun estamos explorando.

Algunas lecciones aprendidas:

– Desarrollar en el grupo técnicas y metodologías para el manejo de talleres

– Contar con la colaboración de gente que domine técnicas necesarias en los talleres

– Necesidad de conjugar otras disciplinas que aporten diferentes enfoques necesarios en la construcción de la ciudad como contenido

– Manejar algunos tipos en la convocatoria que la hagan mas efectivas, así como utilizar diferentes estrategias: identificar los diferentes grupos que conforman el barrio, buscar canales de comunicación para cada uno, introducirnos en su espacio y tiempos, etc.

Resumiendo, quizá lo mas importante que nos dejó esta experiencia, es la necesidad de articular y consolidar una temática grupal a futuro y el desarrollo de la técnica que la haga viable.

Una última reflexión es acerca de reafirmar la dimensión real de los talleres en el contexto en que los estamos planteando, es decir que el formato mensual del FAD no nos permite ir mas allá que abrir un espacio que fomente el dialogo entre los vecinos participantes sobre sus necesidades y aspiraciones en el espacio público, si conseguimos el dialogo entre los grupos con los que nos encontremos a futuro podremos sentirnos satisfechos de esta etapa que aparte de su finalidad de reflexión y denuncia, también nos permita ir teniendo algunas experiencias y contacto con asociaciones y colectivos barriales para iniciar en algún momento, si nos sentimos de hacerlo algún proceso de participación vecinal.