De la cultura organizacional al espacio de trabajo

El hecho de que los humanos hayamos generado y sigamos generando un grandísimo impacto en el mundo construido es más que sabido, pero ¿está claro hasta qué punto el mundo donde vivimos y trabajamos influye sobre nosotros? Es también conocido el interés y la atención que han recibido históricamente el diseño de las ciudades, nuestras viviendas e incluso los productos que usamos, pero ¿cuánto sabemos sobre el diseño de aquellos espacios donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas: las oficinas?

En Raons Públiques, trabajamos desde el enfoque del diseño para la innovación social, que tiene un fuerte nexo con otro ámbito: el diseño para la innovación organizacional. Con la primera, nos referimos a “todo aquello que el diseño experto hace para activar, mantener y orientar los procesos de cambio social que llevan a la sostenibilidad” [1]. Con la segunda, a las relaciones laborales y los entornos de trabajo sostenibles y deseables, que contribuyen sin duda a una mejor calidad de vida y desarrollo de la actividad de la organización.

Encontramos multitud de artículos y libros relacionados con las nuevas formas organizacionales, como, por ejemplo, “Reinventar las organizaciones” de Frederic Laloux, y existen multitud de propuestas de espacios colaborativos o coworkings integrados o no en empresas de mayor tamaño, que buscan “lugares” donde se produzcan sinergias que lleven a la generación de ideas novedosas y a otras formas de trabajar.

¿Tienen éxito? Suponemos que unos sí y otros no. Entendemos que el espacio y la organización están intrínsecamente vinculados. Un espacio no es capaz de provocar un cambio ni generar dinámicas si no responde a una cultura que las permita, como demuestra el estudio realizado por la empresa Herman Miller [2]  (basado en una encuesta a 15 empresas -que se identificaron como altamente colaborativas- en los Estados Unidos) de donde se extrae la siguiente conclusión:

“A pesar de que las áreas comunes son fáciles de crear, es difícil lograr que la gente las utilice. Para que las personas sientan que estos espacios son realmente útiles, estos tienen que ser cómodos y bien equipados, con las herramientas adecuadas. Además, debe existir la sensación de que “está bien utilizar estos espacios” y las personas generalmente se guían por el comportamiento de los demás: ¿sus colegas los usan? ¿cuándo y cómo? ¿qué pasa con el gerente?”

Cada persona es distinta, así como nuestros modos de trabajar, generar nuevas ideas y ser eficientes. La socióloga y estudiosa de la productividad, Sam Ladner, en la entrevista que le hizo la revista PEEPS, nos habla de la importancia de tener un amplio abanico de espacios en nuestro lugar de trabajo. Explica cómo, a lo largo del día, la mayoría de nosotros debemos desarrollar tareas muy diversas y que, consecuentemente, los espacios donde las desarrollamos también deberían serlo. Ello hace pensar que nuestras oficinas y sus espacios de trabajo tal vez deberían concebirse como un armario ropero que albergue múltiples atuendos dependiendo de la personalidad, la tarea y la ocasión. Pensemos, si no, en lo frustrante que resulta para algunos de nosotros tener que desarrollar tareas que requieren de una alta concentración en medio del ajetreo de una oficina abierta. O cuántas dificultades pueden llegar a surgir al trabajar en un proyecto con un equipo disperso en distintas plantas o incluso edificios. Si tan solo pudiéramos trabajar en espacios que respondiesen a nuestras necesidades personales y circunstanciales dependiendo de la tarea o proyecto…

Por ese motivo, en Raons Públiques, los espacios de trabajo siempre han despertado nuestro interés. Desde el diseño de nuestra oficina co-creada por todo el equipo a través de metodologías participativas, hasta el desarrollo de proyectos ajenos, como, por ejemplo, el Laboratorio Cívico de Emprendiminento y Economía Social CoBoi en Sant Boi de Llobregat  (http://www.coboi.cat/ca/#home).

Pensamos que, a través de nuestro conocimiento y labor en el ámbito público, hemos acumulado una rica experiencia a la hora de hacer aportaciones en el ámbito privado, integrando el conocimiento técnico arquitectónico y el desarrollo de procesos de trabajo colaborativo entre actores muy diversos. En el presente, seguimos investigando en este ámbito convencidos de que podemos ayudar a muchas organizaciones a mejorar y contribuir desde el enfoque del diseño a la innovación de crear entornos de trabajo más sostenibles.


  1. Ezio Manzini. Cuando todos diseñan. Pág. 81
  2. Herman Miller es una empresa con más de 100 años de antigüedad que le da gran importancia al diseño, el medio ambiente, el servicio a la comunidad, a la salud y el bienestar de clientes y empleados. Las formas innovadoras de mejorar el desempeño de las organizaciones de los clientes se han convertido en el sello distintivo.