2017 RE-PENSARNOS PARA ACTUAR

2017 RE-PENSARNOS PARA ACTUAR

El año 2017 ha sido para nosotros un hito más en la construcción de la cooperativa Raons Públiques S.C.C.L. Tres años después de iniciar esta experiencia de emprendimiento, se han dado las condiciones para re-pensar y proponer un modelo de empresa compartida y deseable para los próximos años. Esto nos sugiere abordar nuevos paradigmas organizacionales que se correspondan con nuestras identidades individuales y colectivas.

En este recorrido, los vínculos y relaciones humanas han sido claves. Hemos compartido con personas de gran calidad personal y profesional, algunas han salido, otras han entrado; por otro lado, los retos y ritmos de la empresa marcan un alto nivel de exigencia; y por último, nuestra apuesta por construir una organización democrática aportan complejidad al funcionamiento organizacional. Estos tres inputs han hecho que, este año, sea inevitable formularnos las siguientes preguntas: ¿queremos crecer como proyecto cooperativo?, ¿qué tipo de crecimiento u organización queremos?, ¿qué significa y cómo se gestiona el crecimiento de una empresa cooperativa?

Para abordar estas preguntas, fue necesario visualizar y valorar nuestras maneras de funcionar y proyectarnos sobre ellas. En síntesis, renovar nuestra relación con el proyecto y resituarnos ante un escenario con nuevas personas y retos que no podíamos obviar. Este proceso aún está en marcha y es sensible de seguir transformándose. Aun así, queremos compartir lo que hemos reflexionado e implementado sobre el modelo de Raons Públiques, por si es de interés para otros colectivos. Para ello echaremos mano de tres dimensiones que nos ayudan a comunicar la idea de empresa a la que aspiramos: el propósito, la autogestión y la plenitud, juntas constituyen el ADN de la cooperativa y por tanto se manifiestan de manera transversal en todas sus áreas de funcionamiento y cultura organizacional.

El PROPÓSITO hace referencia a la razón de ser real de la cooperativa. En tanto que es compartido, resulta un motor y guía del proyecto, no como frase naif, sino como un proceso que nos interpele y ayude a desarrollar compromisos y responsabilidades individuales y colectivas.

Internamente apuntamos a ser una comunidad permeable y sensible a la mutación, que ponga en el centro a las personas, que sea creativa, de trabajo y de cuidados, en la que podamos influenciarnos y potenciarnos mutuamente. Para empezar a caminar hacia esta visión, hemos realizado sesiones participativas sobre el modelo de colaboración con las personas que han trabajado en los proyectos de Raons Públiques, y entre todos/as hemos iniciado una comunidad como base de la cooperativa. Este espacio propone favorecer la construcción de relaciones más allá del intercambio económico-mercantil, abordando otros ámbitos de la esfera relacional, como la creación, la participación política, el ocio, que integre los vínculos, cuidados y afectos. Creemos que esta amplitud de relaciones, a concretarse en espacios de la organización, permiten una flexibilidad y movimiento de roles en la cooperativa, según los intereses, momentos de vida o desarrollo profesional/personal de las personas que la integran.

Este ámbito más amplio de relación y colaboración, lo queremos hacer extensivo también a otros colectivos, asociaciones o cooperativas del sector, bajo la cultura de la intercooperación. En cuanto a este último punto, hemos dado pequeños pasos. Nos seguimos integrando en la red de la Economía Social y Solidaria, de la que formamos parte, y este año nos hemos unido a la Federación de Cooperativas de Trabajo de Cataluña. Aun así, en esta escala nos queda mucho por recorrer.

Externamente, Raons Públiques pretende ser una cooperativa de innovación social-urbana que trabaje de manera interseccional tres elementos inherentes a la construcción de la ciudad: los procesos (colaborativos, educativos), multiagentes (participantes y relaciones en los procesos) y los objetos (arquitectura/planeamiento/normativas). Para reforzar esta misión, estamos realizando sesiones asesoradas para revisar nuestras competencias, nuestra relación con esta misión y para garantizar la viabilidad económica mediante la reformulación de nuestros servicios.

Estos dos ámbitos (externo e interno) que marcan una primera visión y misión de Raons Públiques, tienen un propósito común, un “para qué” proyectado en tres aspectos: servir a la ciudadanía desde el derecho a la ciudad y a la transformación del hábitat común, innovar y desarrollarnos profesionalmente en las disciplinas que nos interesan y, por último, potenciar el autoempleo y unas condiciones económicas dignas.

La AUTOGESTIÓN se entiende desde un modelo eficaz para la toma de decisiones y empoderamiento de la cooperativa. Aborda la complejidad de la organización desde la diversidad de liderazgos, y pone al individuo en una posición de corresponsabilidad con el proyecto.  Para asumir el reto de la autogestión de forma que no derive solo en un deseo, se hace indispensable el acompañamiento en el crecimiento personal y grupal, alinear propósitos, reforzar los espacios de confianza y diseñar estructuras claras de coordinación, comunicación y toma de decisiones. En caso contrario, este modelo puede resultar en el colapso del proyecto común.

La autogestión es el marco de funcionamiento de todas las áreas de la cooperativa Raons Públiques.

En cada una de ellas se trabaja desde la investigación y la acción, desde un conocimiento situado e informado, y desde la transversalidad de miradas profesionales.  Se fundamenta en que las personas gestionen sus propias ideas, pero sin estar solos/as, acompañados y en interacción con el grupo. En esta simbiosis entre iniciativa/responsabilidad individual y grupal, que tiene como objetivo potenciarse mutuamente, la autogestión será un elemento clave.

Estas áreas, que están conformadas por espacios operativos, creativos y de cuidados, se entretejen mediante la autonomía de personas/equipos y la puesta en común (las dos caras de la autogestión), y pueden ser capaces de predisponer un trabajo mucho más eficaz, creativo y compartido que en una organización jerárquica.

La PLENITUD, referida a crear espacios donde cada integrante de la organización pueda desarrollar todas las dimensiones de su personalidad (emocional/creativa). Si este ámbito se ignora, limita enormemente lo que puede aportar cada uno/a a la organización. Mal gestionado puede ser destructivo e inviable. Bien gestionado puede potenciar al individuo, al grupo y por lo tanto a la capacidad creadora del proyecto. Hemos propuesto dos espacios: de cuidados y creativo.

El primero pretende dar herramientas para favorecer espacios de confianza, relaciones sanas y la expresión plena de cada uno/a. Por otra parte, pretende mejorar nuestras capacidades en la gestión de conflictos y por último acompañar un proceso de autoconocimiento profesional y personal.

El segundo espacio abre la oportunidad de favorecer la expresión libre y creativa a partir del encuentro con el otro/a. El valor que lo mueve es la coproducción de conocimiento, con el reto de equilibrar el reconocimiento y el interés individual y colectivo. El planteamiento inicial, de la mano con un vivero de proyectos, se basa en diseñar el funcionamiento de la comunidad entre todos/as. La cooperativa se limita a la función de “infraestructurar” (dotar de herramientas de comunicación, gestión y mecanismos de funcionamiento) el espacio creativo, las dinámicas resultantes dependerán de las personas que la conformen.

¿Queremos crecer? Puede ser más útil cambiar la pregunta por una afirmación: la transformación es inevitable, el foco de nuestra atención tendrá que abrir el camino hacia un cambio consciente y en un marco bien orientado y compartido. Para ello, las tres dimensiones mencionadas han de retroalimentarse e ir de la mano: un propósito real es sostenible siempre y cuando las personas que lo conforman tengan autonomía y participen de su gestión; un modelo de autogestión funciona siempre y cuando las personas crean y compartan un propósito real. A la vez, esta relación de libertad y confianza que permite la autogestión se hilvana con la responsabilidad hacia uno mismo, hacia el otro y hacia el proyecto. Estas tres actitudes siempre deben estar equilibradas y juntas. El desarrollo de este entorno se entrelaza con una aspiración de plenitud desde el acompañamiento al factor humano. Resultaría imposible gestionar una organización democrática, eficiente y creativa, si no aspiramos, y trabajamos de manera conjunta, a la calidad profesional y humana. Es imposible abordar la horizontalidad, la libertad, la confianza, el cuidado y la innovación con responsabilidad en los proyectos, sino enrumbamos en la dura tarea de transformar de manera virtuosa nuestros caracteres. O, dicho de otra manera, grandes retos requieren grandes personas.


  1. Este año hemos realizado talleres internos organizados en 5 ejes temáticos: quiénes somos en Raons Públiques y cómo nos relacionamos, qué propósito real nos mueve, cuáles son nuestras competencias y roles en la cooperativa y, por último, la reformulación de nuestros servicios y la manera de comunicarlos.
  2. Reinventando las organizaciones, de Frederick Laloux. Este autor plantea estas tres categorías que definen una organización compleja y resiliente mediante la metáfora de pasar de la organización-máquina a una organización entendida como un organismo vivo. Para el desarrollo e implementación de este proceso e ideas, tenemos el asesoramiento y acompañamiento de David Villota miembro de la comunidad de Raons públiques.